Un espacio para poner en práctica el sentido del tacto con un sentido, un propósito, y con consentimiento, con sentimiento.
El templo de caricias permite explorar el sentido del tacto con una misma y con el grupo desde lo sutil, desde la caricia y desde la presencia. Un momento en el que abrirse a la Vida, al equilibrio entre dar y recibir, al placer, al todo y a la nada.
Comenzaremos sentando las bases del encuentro, las posibilidades que ofrece el tacto consciente, qué es, cómo lo practicamos, concretando qué es el consentimiento y cómo escuchar y expresar límites, necesidades y deseos. Un momento para sentirnos individual y grupalmente en este viaje interno en el que se abre la posibilidad a la relación con las otras.
Continuaremos con prácticas de escucha e indagación individual, dinámicas de conexión con una misma y con las otras personas para después abrirnos al contacto en pequeños grupos a través de un baile de caricias, toques, sensorialidad y todo lo que ello nos trae. Finalizaremos con un espacio de compartir colectivo.
Todo el encuentro es una invitación a la escucha y al cuidado propio y ajeno, a abrirnos al placer de estar vivas. No es necesario conocer ninguna técnica y siempre existe espacio para parar.